Los precios internacionales del petróleo volvieron a superar los 100 dólares por barril en medio de la creciente tensión militar en Medio Oriente, tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y los recientes incidentes en el Estrecho de Ormuz, una de las rutas petroleras más importantes del mundo.
De acuerdo con reportes internacionales, varios países liberaron cerca de 400 millones de barriles de petróleo de sus reservas estratégicas con el objetivo de estabilizar el mercado energético. Sin embargo, la medida no logró frenar el aumento en los precios ni reducir la incertidumbre en los mercados globales.
La situación se agravó luego de que Irak y Omán cerraran terminales petroleras tras ataques contra embarcaciones en la región. Además, tres barcos fueron atacados en el Estrecho de Ormuz, una vía marítima por donde normalmente circula cerca del 20 por ciento del petróleo que se consume en el mundo.
En este contexto, analistas internacionales señalan que Rusia podría ser uno de los principales beneficiados económicamente, ya que el aumento en los precios del crudo incrementa los ingresos de su industria energética, de la cual depende una parte importante del presupuesto del gobierno ruso.
