Una alternativa con menor riesgo de incendios

Un laboratorio del Departamento de Energía de Estados Unidos (DOE) trabaja en el desarrollo de una nueva batería basada en agua salada que podría ofrecer un nivel de seguridad superior al de las baterías convencionales de litio.

La tecnología utiliza materiales y un electrolito acuoso, una característica que reduce uno de los principales riesgos asociados con las baterías de litio: los incendios provocados por sobrecalentamiento o fallas internas.

El objetivo de los investigadores es desarrollar una tecnología que mantenga un rendimiento competitivo, pero utilizando una química menos inflamable y con menores riesgos durante su operación.

Buscan reducir costos

Además de la seguridad, uno de los principales atractivos de esta propuesta es el costo. Al emplear materiales más abundantes y económicos, el proyecto apunta a disminuir la dependencia de algunos componentes costosos utilizados actualmente en las baterías de litio.

Los investigadores buscan alcanzar un rendimiento comparable al de las baterías convencionales, aunque todavía existen diferencias técnicas que deberán resolverse antes de que esta tecnología pueda competir directamente con las opciones que actualmente dominan el mercado.

Uno de los campos donde podría encontrar mayor utilidad es el almacenamiento de electricidad, especialmente ante el crecimiento de fuentes renovables que requieren sistemas capaces de guardar energía durante periodos prolongados.

El reto: llegar a producción masiva

Las baterías acuosas podrían utilizarse para almacenar electricidad generada mediante fuentes como la energía solar y eólica, donde la seguridad y el almacenamiento a gran escala son factores especialmente importantes.

Sin embargo, los primeros resultados no significan que la tecnología esté lista para reemplazar al litio. Todavía existen retos relacionados con aumentar su densidad energética, durabilidad y capacidad para competir económicamente con las baterías que ya se producen a gran escala.

De concretarse estos avances, las baterías basadas en electrolitos acuosos podrían convertirse en una alternativa para determinadas aplicaciones, especialmente aquellas en las que la seguridad, el costo y la capacidad de almacenamiento sean prioritarios.

Ángel Solís